Desde el Infierno

Oscuridad y niebla, es todo cuanto me rodea. Las escasas luces de Berner street titilan con un brillo débil, logrando a duras penas atravesar la espesa capa gris que se cierne sobre la ciudad. Enormes volutas cenicientas ocupan la calle, ocultándola con agresividad intermitente. Este juego de luces y sombras, unido al movimiento vacilante de los que la transitan, crea un tétrico espectáculo de siluetas que aparecen, cambian, se agrandan y desvanecen, un circo nocturno al triste son de los gritos de los borrachos y las rameras. Es esa la perpetua música que se escucha en este rincón de Londres. En Whitechapel, mi Whitechapel.

Traicionera, esa es la palabra. La noche parece aliarse con el asesino, proporcionarle un manto, ampararlo en sus atrocidades. Tengo buena vista, pero desde donde estoy apenas llego a distinguir lo que hay al otro

Este relato es solo una muestra de la antología Un ruido sordo al caer, una colección de historias de género noir que exploran algunos de los instintos más aterradores de la naturaleza humana.


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